EL AULA DE PALEONTOLOGÍA


Navas de Estena se presenta como una zona que reúne unas características de información muy cualificadas para la interpretación de su pasado marino. Los diferentes yacimientos próximos al núcleo urbano de Navas de Estena nos llevan a materiales que contienen información y testigos (fósiles) que van desde el Cámbrico (600 millones de años), el Ordovícico-Silúrico (500-400 millones de años), y la llamada formación de rañas de edades más recientes. En los yacimientos próximos a la población existen registrados grupos de invertebrados de enorme interés para el conocimiento de la evolución biológica y para entender las peripecias de los Montes de Toledo desde su pasado como mar lleno de artrópodos, equinodermos, braquiópodos, algas, medusas, cefalópodos, etc, hasta nuestros días. El conocimiento del registro contenido en esta zona constituye una pieza clave en el entendimiento del gran puzzle ibérico desde el punto de vista de su reconstrucción paleobiogeográfica y geológica.

El Aula de Paleontología es un espacio didáctico y de divulgación con entidad en sí mismo. Supone ofrecer un recurso adicional a los grupos que se alojen, pero también es explotable como recurso individual específico a un público interesado pero que no tiene la intención de alojarse.

Se trata de una exposición interactiva de geopaleontología (geobotánica, paleobiología de invertebrados, etc) con material divulgativo y bibliográfico especializado, para la cual se cuenta con la colaboración de la Doctora María Dolores Gil Cid, Profesora Titular del Departamento de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid, quien se ha ofrecido para incorporar al Proyecto material bibliográfico y fósiles de la comarca de sus colecciones personales, de la Doctora María Teresa Fernández Marrón, Doctora en Paleobotánica e Investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, de gran ayuda en la evolución geobotánica de la comarca y del Doctor  José Fernando Fonolla Ocete, Especialista en Paleobotánica y Palinología.

Este tipo de alojamientos rurales, que además de satisfacer las demandas turísticas y culturales relacionadas con los valores naturales de una forma general, se especializan de forma más “monográfica” en uno de sus aspectos, en este caso la geopaleontología, ya existen, con denominaciones distintas, en toda Europa, y siempre están próximos a un yacimiento cultural destacado. En el caso de La Fuente Gorda, la intención es ofrecer, además de un entorno modificado por nuestros antepasados, pero “sin contaminar por la civilización al uso”, una especie de viaje en algo parecido a una “máquina del tiempo” que nos traslade de modo figurado a épocas muy remotas (más de 500 millones de años).